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2025 y la salud mundial: cooperación, ciencia y retos que marcarán el rumbo de 2026

El año 2025 dejó avances sin precedentes en la agenda sanitaria global, desde acuerdos internacionales hasta progresos en vacunación y eliminación de enfermedades. Sin embargo, las brechas de acceso, las crisis humanitarias y los desafíos de financiamiento siguen poniendo a prueba a los sistemas de salud.

El panorama de la salud mundial al cierre de 2025 confirma que la colaboración entre países sigue siendo el principal motor de avance. La adopción de nuevos acuerdos internacionales para la preparación frente a pandemias y el fortalecimiento del marco sanitario global demostraron que el multilateralismo puede traducirse en acciones concretas cuando los Estados optan por cooperar.

Estos pasos buscan garantizar una respuesta más rápida, equitativa y coordinada ante futuras emergencias sanitarias, de acuerdo con los lineamientos impulsados por la Organización Mundial de la Salud.

Más allá de la preparación pandémica, el año estuvo marcado por avances significativos en salud pública. La evidencia científica reafirmó el impacto de las vacunas en la reducción de la mortalidad infantil y en la prevención de enfermedades transmisibles, mientras que nuevas orientaciones terapéuticas abrieron oportunidades para abordar desafíos como el VIH y la obesidad. Asimismo, varios países lograron hitos históricos en la eliminación de enfermedades, reflejando el potencial de las estrategias sostenidas de prevención y atención primaria.

No obstante, el balance también expone retos estructurales que condicionarán la agenda de 2026. Millones de personas continúan sin acceso a servicios básicos de salud y una proporción significativa de la población enfrenta dificultades económicas para costear la atención médica. A esto se suman crisis humanitarias persistentes, recortes en la financiación internacional y el impacto de conflictos armados sobre los sistemas sanitarios.

En este contexto, la prioridad global será consolidar los avances logrados, integrar de forma responsable las innovaciones tecnológicas y reforzar la cobertura universal de salud, con el objetivo de que la atención médica deje de ser un privilegio y se consolide como un derecho efectivo para todas las personas.