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Productividad e inteligencia artificial: las decisiones que RH no podrá postergar en 2026

El próximo año pondrá a prueba la capacidad de Recursos Humanos para transformar planes en resultados. La presión por aumentar la productividad y la rápida adopción de la inteligencia artificial obligarán a RH a redefinir procesos, políticas y habilidades clave dentro de las organizaciones.

El 2026 se perfila como un año de ejecución para Recursos Humanos. Tras un periodo de análisis y planeación, las empresas deberán implementar cambios concretos para responder a un contexto económico incierto, revisiones comerciales internacionales y transformaciones legales en materia laboral.

En este escenario, la productividad se convierte en una prioridad urgente, especialmente si se considera que, de acuerdo con datos del INEGI, los niveles actuales se asemejan a los registrados hace más de una década.

Para RH, el desafío no se limita a “hacer más”, sino a medir mejor, optimizar procesos y anticipar el impacto financiero de cambios como la reducción de la jornada laboral. La competitividad dependerá de la capacidad para rediseñar esquemas de trabajo sin comprometer la rentabilidad ni el bienestar de las personas.

A este reto se suma la inteligencia artificial. Su uso ya es una realidad cotidiana para muchos colaboradores, que la han incorporado de forma autodidacta en sus tareas. Sin embargo, el siguiente paso será institucionalizarla: establecer reglas claras, capacitar a los equipos y definir una gobernanza que proteja la información y potencie su valor. Estudios recientes muestran un crecimiento acelerado en su adopción, pero también una brecha entre el uso individual y el acompañamiento formal por parte de las empresas, como señala PageGroup.

Finalmente, el entorno de 2026 demandará un nuevo perfil de liderazgo en Recursos Humanos. Más allá de dominar herramientas tecnológicas, será indispensable fortalecer habilidades humanas como pensamiento crítico, resiliencia y agilidad para tomar decisiones en escenarios cambiantes.

La inteligencia artificial podrá acelerar procesos y ampliar capacidades, pero el verdadero diferenciador seguirá siendo la forma en que las organizaciones cuidan, desarrollan y acompañan a su talento en medio de la transformación.